J. Sorel se identifica con este texto del anticristo barbudo, todo un canto a la versatilidad: “Cada cual puede llegar a realizarse en la rama que desee, pudiendo hacer una cosa hoy y otra mañana, cazar por la mañana, pescar a mediodía, pastorear por la tarde, y hacer crítica de arte tras la cena, sin llegar a ser cazador, pescador, pastor o crítico”.